Hayabusa2 nos entrega muestras de Ryugu

Hayabusa2 nos entrega muestras de Ryugu

Éxito de la misión japonesa Hayabusa2. La cápsula que contenía muestras del asteroide Ryugu se posó sin problemas en la zona de Woomera, en Australia, el 6 de diciembre de 2020. Las muestras se analizarán en laboratorio.

6 años y 3 días después de su despegue de Japón (el 13 de diciembre de 2014), la misión Hayabusa2 cumplió sobradamente su cometido: traernos muestras del asteroide Ryugu. No obstante, la entrega esperada no se realizó en el archipiélago nipón, sino mucho más al sur, en Australia.

DIRECCIÓN AUSTRALIA A 43.190 KM/H

La sonda Hayabusa2 había alcanzado el asteroide Ryugu de casi 1 km de ancho a finales de junio de 2018. Después de un período de localizaciones, el 3 de octubre de 2018 envió a la superficie de este cuerpo celeste varios pequeños aterrizadores, incluyendo el franco-germano MASCOT. Posteriormente, el 21 de febrero de 2019, el “halcón peregrino” (Hayabusa en japonés) recogió sus primeras muestras de la superficie de Ryugu. ¿El método empleado? El lanzamiento de una bolita metálica de 5 gramos que, al impactar, levanta fragmentos del suelo para que se recojan algunos mediante un dispositivo con forma de trompa. Las imágenes son bastante espectaculares como muestra el siguiente vídeo.

En abril, Hayabusa2 lanzó un impactador y creó un cráter artificial para volver nuevamente, el 11 de julio, con el fin de proceder a una nueva “pesca”, esta vez más en profundidad. El mes de noviembre de 2019 marcó el inicio del viaje de vuelta.

El 5 de diciembre pasado, la sonda se lanzó según una trayectoria de colisión voluntaria con nuestro planeta. Como se había programado, a 220.000 km de la Tierra y en dirección de la misma, soltó una cápsula de 40 cm de diámetro y 16 kg de peso, que contenía las muestras “robadas” a Ryugu.

Le centre de contrôle de la mission au Japon le jour du largage réussi de la capsule contenant les échantillons. Crédit : JAXA

El centro de control de la misión en Japón, el día de la liberación exitosa de la cápsula que contenía las muestras.
Crédito: JAXA

Después de un recorrido de más de 5  mil  millones de kilómetros desde su despegue, Hayabusa2 efectuó una maniobra para pasar a 200 km de nosotros el 6 de diciembre cuando la cápsula entraba en la atmósfera en dirección a Australia a la velocidad de 43.190 km/h. El escudo térmico aguantó hasta 3 000°C mientras que las muestras no sufrían más de 80°C para no resultar alteradas.

100 MG PARA LA HISTORIA DEL SISTEMA SOLAR

En el suelo, las cámaras de la agencia espacial japonesa recogieron esta “estrella fugaz” artificial causada por el infernal regreso atmosférico de la cápsula.

Les échantillons de Ryugu arrivent sur Terre. En rentrant dans l’atmosphère, la capsule d’Hayabusa2 imprime sa marque dans le ciel australien. Crédit : JAXA/Cité de l’espace

Las muestras de Ryugu llegan a la Tierra. Al volver a entrar en la atmósfera, la cápsula de Hayabusa2 imprime su huella en el cielo australiano.
Crédito: JAXA/Cité de l’espace

Como para la anterior misión Hayabusa (primera del nombre), el JAXA eligió la extensa zona militar de Woomera en Australia con el fin de acoger la cápsula con las muestras. A 10 km de altitud, se desplegó el paracaídas concebido para reflejar  las señales del radar y facilitar su detección. La agencia japonesa precisó el aterrizaje a las 4h17 de la mañana hora local. Solamente 2 horas más tarde, se encontró la valiosa carga que los equipos fueron a recoger.

La capsule et son parachute photographiés depuis un hélicoptère le 6 décembre. Crédit : JAXA

La cápsula y su paracaídas, fotografiados desde un helicóptero el 6 de diciembre.
Crédito: JAXA

El procedimiento de recuperación quiere ser prudente, pretendiendo evitar cualquier contaminación de las muestras. Se comprobó, por ejemplo, la integridad del receptáculo para que lo recogido por  Ryugu no estuviera  contaminado por la atmósfera de nuestro planeta, lo que falsearía los análisis futuros.

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El JAXA confirmó en un comunicado de prensa la correcta estanqueidad del receptáculo de las  muestras. Los científicos podrán examinar próximamente 100 Mg (cosecha esperada) procedentes de Ryugu. Dado que los asteroides suelen ser “dejados atrás” en la formación de los planetas hace más de 4 miles millones de años, estas recogidas se imponen como testigos muy poco alterados de esa época. Un auténtico viaje en el tiempo que debería permitirnos comprender mejor el nacimiento de la Tierra. En el marco de la cooperación en esta misión, científicos franceses participarán en el análisis del tesoro entregado por Hayabusa2.

Placés en sécurité dans une mallette de transport, les échantillons ont ensuite quitté l’Australie pour rejoindre le Japon. La JAXA a officiellement remercié les autorités australiennes pour leur aide dans cette opération. Crédit : JAXA/Cité de l’espace

Colocadas de manera segura en un maletín de transporte, las muestras abandonaron Australia  con destino Japón. El JAXA agradeció oficialmente a las autoridades australianas por su ayuda en esta operación.
Crédito: JAXA/Cité de l’espace

Por su parte, la sonda sigue navegando. Sus controladores de la Tierra van a programarla para sobrevolar el asteroide 2011 CC21 en julio de 2026 y colocarse posteriormente en órbita alrededor de otro asteroide, 1998 KY26 en julio de 2031. Con tan solo 30 m de ancho y rotando sobre sí mismo cada 10 minutos, se trata de un tipo de objeto nunca visitado por una nave espacial. Esta vez, se tratará de un viaje sin retorno.

     

     

     

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