Con Chang'e 5, China quiere traer la Lune a la Tierra

Con Chang'e 5, China quiere traer la Lune a la Tierra

Despegue exitoso para la sonda Chang’e 5 el 24 de noviembre en la parte superior de un lanzador CZ-5. Con esta misión compleja, China pretende traer a la Tierra 2 kg de muestras lunares antes de mediados de diciembre. Es una primicia desde 1976.

El programa de exploración lunar automático chino está conociendo una nueva etapa decisiva. Después de orbitar alrededor de la Luna, posarse en su superficie (incluso en la Cara Oculta, lo que era una primicia) , para Chang’e 5, se trata ahora de recoger muestras de nuestro satélite natural y traerlas hasta la Tierra. Una hazaña que no se había realizado desde la misión robótica soviética Luna 24 en 1976 o sea hace 44 años.

UN DESPEGUE EN DIRECTO

Le lanceur CZ-5 de Chang’e 5 quitte son hall d’assemblage pour rejoindre son pas de tir au centre spatial de Wenchang. Sur la coiffe, notez l’inscription CLEP pour China Lunar Exploration Program, appelé aussi désormais China Lunar and Deep Space Exploration. Crédit : CNSA

El lanzador CZ-5 de Chang’e 5 abandona su lugar de ensamblaje para ir hacia la plataforma de lanzamiento en el centro espacial de Wenchang. En la cofia, mire la inscripción CLEP para China Lunar Exploration Program, que también se llama ahora China Lunar and Deep Space Exploration. Crédito: CNSA

 

Los dirigentes chinos eligieron la retransmisión en directo para este lanzamiento. Así es como una de las cadenas de televisión nacionales en lengua inglesa usó ampliamente las múltiples cámaras instaladas en el lanzador CZ-5 para hacer vivir este despegue, acompañado por comentarios pertinentes de los expertos invitados.
Abajo, la grabación de este directo de la cadena CGTN (también está la grabación de este directo comentado en francés por Isabelle Desenclos y Daniel Chrétien).

 

El despegue (55:10 en el vídeo anterior) se realizó desde el centro espacial de Wenchang en la isla de Hainan a las 4h30 de la madrugada, hora de Pekín. Este despegue es el sexto del lanzador pesado CZ-5, ineludible para las futuras ambiciones de China. En efecto, ahora debe colocar en órbita los módulos de la futura estación espacial china y apoyar a la nave de nueva generación, entre otras misiones. Capaz de colocar 25 toneladas en órbita baja, había fracasado en su segundo vuelo en julio de 2017, retrasando, además, la planificación prevista para Chang’e 5. La vuelta al trabajo del CZ-5 fue coronada con éxito el 27 de diciembre de 2019. En versión CZ-5B, permitió, el 5 de mayo de 2020, probar en automático la próxima nave habitada china y, con su versión “normal”, el 23 de julio siguiente, fue capaz de enviar la sonda Tianwen-1 hacia Marte.

UNA MISIÓN COMPLEJA

China ya consiguió en dos ocasiones un alunizaje con Chang’e 3 y 4, pero el perfil de misión de Chang’e 5 resulta mucho más complejo. En primer lugar en su totalidad, la nave representa una masa de 8,2 toneladas al despegar, mucho más que las casi 4 toneladas de Chang’e 3 y 4. Además, requiere un lanzador más potente, en este caso el CZ-5 en lugar del CZ-3B.
Las 8,2 toneladas se explican por una sonda en varias partes. Chang’e 5 consta de un orbitador con una cápsula de retorno y un aterrizador con una etapa de subida. El siguiente esquema resume el principio de esta misión.

Crédito: CNSA/The Planetary Society/Cité de l’espace

Crédit : CNSA/The Planetary Society/Cité de l’espace

Credito : CNSA/The Planetary Society/Cité de l’espace

En los próximos días, Chang’e 5 recorrerá la distancia que nos separa de nuestro satélite natural. Este viaje debería durar de 4 a 5 días. Posteriormente, la sonda se instalará en órbita alrededor de la Luna a unos 200 km de la superficie. Después de un período que no se precisó, el aterrizador se separará del orbitador. El alunizaje se efectuará de manera automática en una zona al noreste de Mons Rümker, una antigua formación volcánica ubicada en el Océano de las Tormentas.

Chang’e 5 vise une zone au nord-est de Mons Rümker dans l’Océan des Tempêtes sur la Lune. Crédit : NASA/CNSA/Cité de l’espace

Chang’e 5 apunta hacia una zona al noreste de Mons Rümker en el Océano de las Tormentas en la Luna. Crédito: NASA/CNSA/Cité de l’espaceCrédit : NASA/CNSA/Cité de l’espace

Contrariamente a los aterrizadores del Chang’e 3 y 4, el del Chang’e 5 no está concebido para enfrentarse a la fría y larga (14 días terrestres) noche lunar. En consecuencia, está previsto que las operaciones automatizadas de recogida de muestras se realizarán en 48 horas. Un brazo robótico recogerá polvo de la superficie y una taladradora perforará hasta 2 m en el subsuelo. Un radar embarcado proporcionará datos subterráneos para indicar el contexto geológico a los científicos. La valiosa cosecha de 2 kg (objetivo indicado por la agencia china CNSA) irá posteriormente hacia el orbitador lunar con la etapa de subida.

Décollage de l’étage de remontée depuis l’atterrisseur de Chang’e 5. Une illustration de l’agence chinoise CNSA. Crédit : CNSA

Despegue de la etapa de subida desde el aterrizador de Chang’e 5. Una ilustración de la agencia china CNSA.
Crédito: CNSA

Después de este despegue de la superficie selena es cuando se desarrollará una operación especialmente delicada, concretamente una cita automática entre la etapa de subida y el orbitador, todo ello alrededor de la Luna. Aquí, el guión chino se aleja sensiblemente del que adoptaron los soviéticos para sus misiones robóticas Luna 16, 20 y 24, que, entre 1970 y 1976, trajeron entre 30 y 170 gramos. En lugar de un cohete que va directamente y apunta hacia la Tierra, los ingenieros Chinos optaron por la complejidad de una cita en órbita lunar. Esta solución autoriza una masa de muestras mucho más importante, 2 kg y, para muchos observadores, permite, sobre todo, preparar futuras misiones habitadas. En efecto, recordamos que los vuelos habitados Apollo recurrían a la cita en órbita lunar durante la fase de retorno de los astronautas (casi se trajeron 400 kg de rocas durante 6 misiones).
Volvamos a Chang’e 5. Después de lograr la cita, las recogidas se transferirán a una cápsula albergada en el orbitador, que tomará el camino del retorno hacia la Tierra. Esta cápsula, liberada, es la que entrará en la atmósfera terrestre para terminar su caída con paracaídas donde los equipos en tierra garantizarán su recuperación. Anteriormente, el CNSA había probado, en 2014, una parte de estas fases delicadas con la misión Chang’e 5-T1, enviando una cápsula similar alrededor de la Luna, volviendo con éxito a nuestro planeta.
La agencia china indicó que la totalidad de las etapas de Chang’e 5 se desarrollarán en unos 23 días. Este nuevo tesoro lunar se espera a mediados de diciembre.

 

 

 

 

     

     

     

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