BEAM, un módulo inflado para la ISS

BEAM, un módulo inflado para la ISS

El 28 de mayo, la NASA anunció que se había inflado el módulo experimental BEAM de la ISS a su tamaño máximo (16 m3). Suministrado por la empresa Bigelow, BEAM tiene por objeto probar si estos módulos pueden utilizarse para los vuelos habitados.

La Estación Espacial Internacional (ISS) cuenta con un nuevo módulo listo para acoger a astronautas, aunque en realidad éstos sólo lo visitarán durante períodos de tiempo muy cortos. ¿De qué se trata? Del BEAM, el Bigelow Expendable Activity Module. Éste se desplegó (en realidad fue inflado) en dos tiempos, el jueves 26 y el sábado 28 de mayo. Ofreciendo un volumen modesto de 16 metros cúbicos (en comparación, el laboratorio europeo Columbus tiene 75 metros cúbicos), BEAM se presenta como una experiencia destinada a comprobar si podrían recurrir a esta tecnología futuras estaciones o naves habitadas.

BEAM - NASA - ISS

Este esquema de la NASA indica el sitio del BEAM sobre la ISS. El módulo inflable se amarra al módulo Tranquility (Node 3), uno de los módulos del sector americano construido por Thales Alenia Space en Italia. Crédito: NASA

Inflable: una cuestión de volumen

En los inicios de la conquista espacial, la NASA trabajó sobre el concepto del módulo inflable. La primero ventaja es el ahorro de espacio. En efecto, si se quiere enviar un módulo de casi 6,81 m de longitud y 4,48 m de diámetro (las dimensiones de Columbus, que acabamos de citar), hay que disponer de un lanzador capaz de alojar en su cumbre el volumen que eso representa. En lo que se refiere al laboratorio europeo (y los módulos americanos de la ISS), se utilizó la lanzadera espacial de la NASA y su extensa bodega. Con el inflable, se puede plantear enviar al espacio un módulo de grandes dimensiones sin depender demasiado de los límites de diámetro y longitud.

Cerca de Las Vegas, la emprsa americana Bigelow Aerospace reutilizó patentes de la agencia americana para implementar sus propios módulos inflables. Incluso puso 2 en órbita (comprando la prestación a los Rusos) en 2006 y 2007 con el fin de probarlos con éxito. Bautizados Genesis I y II, estos módulos de 4,4 m y 2,54 m de diámetro (una vez inflados) siguen girando alrededor de la Tierra. No están habitados, pero contienen objetos entregados por los que pagaron para que estuvieran a bordo.

Deseando estudiar más acerca de la viabilidad del uso inflable para las misiones habitadas, la NASA celebró un contrato con Bigelow Aerospace que le proporciona un módulo experimental, el BEAM. Fue llevado a la ISS a principios de abril por una nave cargo Dragón de la empresa SpaceX.

BEAM - Bigelow - ISS

Esquema en corte del módulo BEAM por Bigelow Aerospace. Crédito: Bigelow Aerospace

BEAM se infla en dos tiempos

El 16 de abril, BEAM fue agarrado por el brazo robótico canadiense Canadarm2 que lo acopló al módulo Tranquility. El jueves 26 de mayo es cuando se inició el inflado. Sin embargo, ocurrieron varios problemas, obligando al astronauta americano Jeff Williams a hacer comprobaciones sobre el panel de control del BEAM. Luego, se decidió la presión en el módulo (por supuesto, la escotilla entre éste y la ISS está cerrada por seguridad) y ésta resultó más elevada de lo previsto, y al no realizarse la expansión no como se esperaba, se paró la operación.

Después de concertar con Bigelow Aerospace, la NASA reanudó el despliegue del BEAM que acabó alcanzando su tamaño máximo. El siguiente vídeo de la NASA resume el proceso.

Con una masa de 1,3 toneladas, el módulo pasó de un tamaño de 1,7 m de longitud por 2,4 m de diámetro a 3,2×4 m. El siguiente vídeo en acelerado muestra la ventaja de esta tecnología: se puede enviar en órbita un módulo que no ocupa inicialmente su volumen definitivo. Sin este truco, el BEAM en versión inflada nunca habría podido ser transportado por el cargo Dragón que es demasiado pequeño para eso.

Ahora desplegado, el BEAM será seguido de cerca durante 2 años. Se tomarán numerosas medidas con el fin de supervisar la manera en que su envoltorio exterior resiste a las duras condiciones en órbita, en particular los impactos de micrometeoritos, las dificultades térmicas, las radiaciones, etc Dentro, se comprobará que un módulo inflable responde a las exigencias de seguridad de los vuelos habitados (ausencia de fuga de aire, niveles de radiaciones, etc). Por prudencia, es demasiado pronto para que los astronautas lo utilicen. Accederán al mismo 3 o 4 veces por año con el fin de proceder a inspecciones visuales que completarán las medidas. Aparte de estas visitas de un máximo de unas horas, se cerrará la escotilla entre la ISS y el BEAM. Después de los 2 años de prueba, el BEAM se descolgará de la Estación e irá a quemarse en las capas elevadas de la atmósfera.

Desde la estación hasta el hotel en órbita

A más largo plazo, si el concepto del módulo inflable resulta pertinente, se plantea utilizarlo para recurrir a lanzadores más modestos (y en consecuencia menos costosos) para enviar este tipo de estructuras en órbita. En efecto, además de un tamaño reducido, Bigelow Aerospace propone una masa 15% menor con relación a la clásica estructura rígida.

Bigelow - NASA - NextSTEP

Dos módulos inflables Bigelow (de tipo B330, más grande que el BEAM) en órbita lunar. Un concepto estudiado con la NASA en el marco de un contrato denominado NextSTEP. Crédito: Bigelow Aerospace

Además, la empresa americana trabaja en conceptos de hábitats inflables en órbita lunar donde, a la superficie de nuestro satélite natural, no oculta su intención de construir una estación espacial privada, o incluso un hotel para turistas espaciales. Después de todo, Robert Bigelow, el fundador de la empresa que lleva su nombre, hizo su fortuna en la hostelería. Este natural de Cansancio Vegas nacido en 1945 y apasionado del espacio desde su infancia, busca aparentemente un mercado menos terrenal, aunque no menos rentable.

Robert Bigelow

Robert Bigelow en una rueda de prensa. Magnate de la hostelería nacido en Las Vegas, fundó su empresa espacial en 1999. Crédito: Bigelow Aerospace